Bienvenidos a nuestra casa de verano en lo alto de Langeland, un lugar muy especial donde la calma, la naturaleza y las vistas al mar se funden en una experiencia inolvidable.
La casa está en primera línea del Storebælt (Gran Belt), con una vista panorámica que nunca cansa, ya sea con el sol saliendo sobre el agua o con el viento meciendo los árboles. Aquí los hombros se relajan y el tiempo pasa un poco más despacio.
Desde la terraza puedes seguir los barcos que se deslizan por el horizonte o simplemente sentarte con una taza de café y disfrutar del sonido de las olas rompiendo en la playa. Incluso puede que tengas la suerte de ver marsopas cazando justo delante de la casa.
El jardín te lleva directamente al agua, donde puedes bañarte, pescar, hacer rebotar piedras o simplemente mojar los pies en el mar cristalino. Después, puedes ducharte en nuestra acogedora ducha exterior, por supuesto con agua caliente todo el año.
La casa tiene varias terrazas, así que, tanto si buscas el sol como la sombra fresca, siempre hay un lugar para relajarse. Encontrarás muebles para comer, rincones para tomar un café y zonas para tumbarse y disfrutar de las vistas; para los niños hay juguetes de jardín y un par de porterías de fútbol resistentes. Si acaban con manchas de hierba en las rodillas, en el lavadero hay lavadora y secadora.
La casa es acogedora y con un estilo muy personal, creada con amor por el lugar y la naturaleza que la rodea. Es nuestro refugio, y esperamos que aquí te sientas tan en casa como nosotros. Hay espacio para la tranquilidad y para estar juntos, y para esos pequeños momentos que hacen inolvidables las vacaciones.
En el interior, la casa es amplia, con un total de 137 m². Hay 4 dormitorios, cada uno con su estilo personal y acogedor. Todos tienen camas dobles, y en uno hay también una litera. También dispones de una cuna que puedes colocar en la habitación que prefieras.
Además, hay dos baños –uno en cada extremo y cerca de los dormitorios–. También hay una sala con mesa de ping-pong y, por supuesto, el gran salón-cocina donde pasamos la mayor parte de nuestro “tiempo dentro” jugando, dibujando y relajándonos. Tú puedes hacer lo mismo: en estanterías, cajones y armarios encontrarás una selección de juegos familiares y material de dibujo.
La cocina está bien equipada, así que si te gusta comer bien, ¡no tendrás que renunciar a nada! También intentamos reponer especias básicas, papel de horno, etc. cuando estamos aquí; y si te sobra algo después de tu estancia, los siguientes huéspedes seguro que lo agradecerán.
Créenos: una vez que hagas el check-in, no querrás irte. Pero si te apetece explorar, estás a solo 5 km del encantador pueblo de Lohals. Allí encontrarás un buen supermercado, restaurantes, chiringuito de playa, cafetería, panadería, minigolf, tiendas de segunda mano y una bonita plaza del puerto donde, especialmente en verano, hay diversas actividades durante la semana como barbacoas, música estival y días de mercado.
Aquí tienes todo lo que necesitas para desconectar, en familia o con amigos. Una base con espacio para risas, convivencia y buenos recuerdos. La casa está hecha con corazón, pensando en que te sientas en casa desde el primer momento.
Esperamos que la disfrutéis tanto como nosotros cada vez que venimos.